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San Leonardo


 

Tradición. Este vocablo tal como lo define el diccionario español: transmisión de hechos históricos, doctrinas, leyes, costumbres, etc. se ciñe con toda exactitud, al contenido profundo de las conmemoraciones populares.

           

Para todos los pueblos, absolutamente para todos cuantos se levantan en la tierra, las costumbres representan los elementos peculiares y el fundamento de una herencia, que se ha de reproducir o celebrar con la mayor fidelidad y al amparo de una ciudadanía repleta de sentimientos.

           

Como emblema de sus tradiciones, para San Leonardo, las festividades de Las Candelas y San Blas (dos y tres de febrero) nos transmiten, además de claros matices de alegría, el espíritu religioso y cultural, cuyas raíces tienen con factor principal la singularidad y una peculiar manera en su estilo: Danzas, Jota de San Blas, Comedias.

 

 

LAS CANDELAS. (2 de febrero)

           

En los primeros días del mes de febrero, en medio del riguroso invierno, San Leonardo celebra Las Candelas o Fiesta de la Purificación de Nuestra Señora.

           

Año 1698, día 13 de abril. Del Archivo Municipal de San Leonardo. El Libro para la festividad de la Purificación de Nuestra Señora de las Candelas, cual es para nombrar mayordomos de la fiesta que se hace dicho día y día de San Blas: Capitán, Alférez y otros oficiales para la soldadesca que se ha de hacer todos los años y tomarles cuentas a los dichos mayordomos y otras cosas que adelante se dirán.

           

Empezose año de 1698 siendo alcaldes Pedro de Olalla y Leonardo de Alonso, Procurador general, Sebastián de Peñaranda, Andrés Ramos Mozo y Francisco Antón.

           

Año 1703, día 14 de enero. Acuerdo de ordenanzas sobre la Fiesta de Nuestra Señora, hecho para la villa de San Leonardo y sus vecinos, en 14 de enero de 1703 años.

           

«En la Villa de San Leonardo y casas del ayuntamiento de ella a catorce días del mes de enero, año de mil setecientos tres, juntos los señores, sus santidades y regimiento y vecinos de esta dicha Villa, como lo tienen de uso y costumbre juntarse para tratar de las cosas tocantes y cumplideras al servicio de Dios, nuestro Señor y de su santísima Madre María, Señora Nuestra, especialmente Francisco de Olalla Barrio y Andrés Barrio Mozo, alcaldes ordinarios en dicha villa y jurisdicción, Nicolás M., Procurador general, Francisco Antón y Andrés de Olalla, regidores y de los demás vecinos Juan Carretero, Francisco Serrano, etc. y otros que por excusar proligidad de firmas no van aquí puestos y así juntos llamados por voz de campana se pusieron los capítulos siguientes en orden a la festividad de la Purificación de Nuestra Señora y cómo se ha de celebrar.

           

Primeramente ordenamos que todos los años desde hoy y en adelante, para siempre jamás, el día de la Purificación de Nuestra Señora, dos de febrero, sea celebrado con sermón, danza, comedia y soldadesca.

          

 Item. Ordenamos que el día siguiente, que se celebra San Blas, se asista a la procesión con dicha soldadesca y danza y dicha la misa en la ermita y si el tiempo ayudare y estuviere favorable se vuelva con el mismo orden a la iglesia.

 

Otrosí. Ordenamos que por cuanto esta fiesta se ha hecho y se ha de hacer de la limosna que hasta hoy han mandado los vecinos y mandarán en adelante y que para que esto no se pierda los señores de ayuntamiento que son o fueren tengan obligación en un día festivo que se siguiere después de la fiesta a mandar se junten los vecinos para que se haga dicha manda y si así no lo cumplieren paguen de pena cada uno media libra de cera para ayuda a tener doce hachas de cera blanca.

           

Otrosí. Ordenamos que acabada de hacer la dicha manda, dichos señores de ayuntamiento que son o fueren tengan la obligación de entregar el papel a los mayordomos debajo de la misma pena arriba dicha.

           

Otrosí. Ordenamos que acabada que sea la fiesta, el día siguiente, dichos señores de ayuntamiento, al preboste y mayordomos que han sido, los manden citar y se les tomen cuentas por cargo y data y provecho que hubiere y si se les alcanzase a los mayordomos paguen de contado y si dichos mayordomos alcanzasen que la villa se lo haga bueno y en dichas cuentas se nombren mayordomos, preboste, capitán, alférez y sargento para en adelante y se les haga saber para que no pretendan ignorancia y cada uno cumpla con el oficio y de no cumplirlo que le echaren pena de una libra de cera.

           

Otrosí. Ordenamos que los mayordomos tengan obligación todos los años de las mandas que recogieren a traer veintidós docenas de cohetes y arroba y media de pólvora para adorno de dicha fiesta sin que por esto hayan de tener salario alguno, pena de media libra de cera y el coste.

           

Otrosí. Ordenamos que por cuanto al presente para el adorno de dicha festividad, de las limosnas que hasta hoy haya habido tiene para que Nuestra Señora salga con la decencia que se requiere, doce hachas de cera blanca, de a tres libras cada una, que éstas estén siempre permanentes y que los mayordomos tengan el cuidado de ir renovando algunas todos los años de lo que procediere de la manda, pena de media libra de cera a cada uno.

           

Otrosí. Ordenamos que para que esta fiesta se haga con el complemento de soldados que se requiere, dichos señores de ayuntamiento hagan lista todos los años veinte días antes de la fiesta en junta que se ha de hacer y en ella se declare los que han de llevar pica y los que han de llevar arcabuz para que estén prevenidos y el que fuere omiso pague cuatro reales y esto ha de ser hasta cincuenta años cumplidos y a ninguno le reserve el decir tengo luto, sino que sea de su mujer y dentro de los nueve días, de algún hijo, hermano o cuñado, debajo de la misma pena y de prisión.

           

Otrosí. Ordenamos que en cada un año se nombre un preboste y éste ha de tener obligación de cobrar la cera y dinero de los faltos que hubiere y ha de ser su obligación el traer dos comedias para el día de Nuestra Señora de agosto para que con tiempo se elija la que se ha de hacer y se saque y juntamente buscarles o darles casa a los comediantes para que hagan las pruebas, pena de una libra de cera.

           

Otrosí. Ordenamos que a cualquiera persona que los señores de ayuntamiento diesen papel de comedia conforme su capacidad y discurso le tome pena de ocho reales a cada uno sin que pueda excusarse salvo si estuviese alguno de luto por su mujer y lo mismo se entienda con cualquiera que dichos señores de ayuntamiento nombrasen para danzante que lo ha de admitir debajo de la misma pena de los ocho reales salvo si está de luto por su mujer. Y además de los ocho reales se les obligue por prisión a los comediantes y danzantes y vistas las dichas ordenanzas y los señores de ayuntamiento y los vecinos de esta dicha Villa dijeron todos unánime y conforme que las daban y dieron su entero cumplimiento en toda forma y ser como son dichas ordenanzas muy del servicio de Dios, Nuestro Señor y a honra y gloria de María Santísima, su Sacratísima Madre a la cual suplicamos interceda con su Precioso Hijo; nos de muchos auxilios de gracia para conseguir en alabanza suya esta fiesta y juntamente socorro en nuestras necesidades y gobierne nuestros entendimientos; y nos obligamos por sí y en nombre de nuestros sucesores a que para siempre jamás cumpliremos y cumplirán dichas ordenanzas y celebrar dicha festividad y en firmeza de lo cual lo firmamos todos los que supimos en  la dicha villa, dicho día, mes y año de que yo Bartolomé Encabo, fedatario de hechos de ella doy fe en la manera que puedo».

(Manda: Conjunto de vecinos o padrón que pagan la cuota para el gasto de las fiestas.).

 

 

Origen de la fiesta

           

El origen de esta fiesta se fundamenta en aquélla que, como principal de la Virgen,  celebraba la Cofradía del Santísimo Rosario, que ya existía en el siglo XV: Festividad de la Anunciación. Más tarde, por disposición pontificia, se trasladó a la fiesta del Rosario en el primer domingo de octubre. Finalmente, en 1744, se señaló el 2 de febrero ya que, tal como explicó la propia Cofradía, «habida cuenta (dice la constitución octava de la referida Cofradía) de que los vecinos de esta villa se hallan en este tiempo ocupados en sus labores y los más ausentes por sus viajes, atendiendo a sus costumbres y a que se celebre la fiesta con más asistencia y solemnidad se le señala por el día del Santísimo Rosario el de la Purificación de Nuestra Señora, por estar siempre juntos y más desocupados los vecinos».

           

La fiesta continúa con las mismas características que tuvo desde su fundación: misa de ministros, sermón, danzas y procesión.

           

 

 

 

 

Y entre los ricos tesoros de sus ancestros, San Leonardo guarda, con especial cuidado, sus Danzas. Estas danzas (sigo a Rubio Condado, Mercedes: Tradición de Pinares: San Leonardo (Soria)  Primer premio Certamen «José Tudela». Colección «Cosas de Soria». Núm. 11. Año 2002) nacidas en San Leonardo, celtibéricas sin duda, fueron repartidas, en una especie de embajada musical y comercial, mediante la carretería, Duero abajo hasta Palencia, Valladolid, Zamora y Salamanca, de donde luego importaron versiones y letrillas de los mismos lugares a quienes entregaron su tesoro típico y tradicional (Cantalapiedra, Fombellida, Amusco, Villafuerte y Castroviejo, entre otros).

           

 


IV Danza. La Viña
 «Tengo una viña
en Cantalapiedra;
tengo una mala
tengo una buena;
por podar
Policarpo andar».
          
 VII Danza. Santa Marta
«Santa Marta en Fombellida,
en Amusco San Millán;
Trinidad en Villafuerte
y en Castroverde San Juan».
           
VIII. El Caballero
Aquel caballero, madre,
que de mí se enamoró;
habiéndole dado el sí,
¿cómo darémosle el no?».
           

 

Con un sentido pastoril, la indumentaria respondía a sus orígenes, vestimenta que permaneció durante toda la Edad Media hasta que Juan Manrique de Lara y Ana Fajardo establecieron su mayorazgo e hicieron de las danzas corte y gala de su propia casa. Dieron a los danzantes traza y trocaron las vestimentas rústicas por las de majos dieciochescos: Chaquetilla adamascada corta  y ajustada, faja negra de seda, camisa blanca con remates, pechera y puños de puntilla, corbata, calzón rojo hasta la rodilla cerrado con botones, medias blancas y zapatos negros con hebilla de plata y un pañuelo rojo o violeta anudado a un lado en la cabeza. Cuando desfilan, van provistos de capa pluvial de paño fino, de la que se desprenden para bailar.

           

Tal debió ser el prestigio, categoría y dignidad con que las danzas se representaban y la protección que de los señores tuvieron, que los danzantes salían a escena asistidos o escoltados por cuatro maceros, caballeros armados de coraza y lanza, cubierta la cabeza cada cual con un casco de plata de quince libras de peso. Desaparecida en la actualidad esta escolta de lanceros pervive la forma de vestir.

 

           

 

 

Como simbología de guardar el orden los «bobos» van provistos de un «zurriago» y acompañan al grupo de danzantes. Su chillona vestimenta arlequinada, con una especie de levita y pantalón cuarteado en verde y rojo, resulta de lo más vistosa y les aproxima a la familia de zarrones y zarragones que, aunque no intervienen en la propia danza, son de indudable protagonismo.

           

 

Las Danzas.

           

...Y son las danzas de San Leonardo con todo este equilibrio y reverencia las conservadas con mayor rigor y pureza, de la Soria sorprendente en costumbrismos... (Miguel Moreno).

          

 Desde la Edad Media, cuando en los templos, además de creencias y doctrinas, se difundía la cultura y se escenificaban los «autos sacramentales», coros y danzas paganos, ya cristianizados, evolucionan con ímpetu creando un ambiente vibrante y emotivo en el interior del templo. Así es el caso de estas danzas, escenificadas dentro de la iglesia, junto al presbiterio, de frente al altar.

           

A la misa que precede a las danzas asiste todo el pueblo. Momentos después de iniciado el oficio, entran en la iglesia los dos bobos, a continuación el abanderado y los ocho danzantes.

           

Al llegar el ofertorio, con las capas puestas, los danzantes toman las andas con las imágenes y, con paso emocionadamente lento, se dirigen al altar mayor haciendo una triple genuflexión -tres hacia adelante y tres al retirarse-. Tanto a la ida como a la vuelta, danzantes e imágenes mantienen la mirada hacia el altar mayor. Es un momento de religiosidad impresionante. La emoción que se dibuja en el rostro de los danzantes, contagia a todos los presentes. Las autoridades se acercan al altar, besan la estola del sacerdote y dan limosna. También la besan los danzantes pero sin depositar dinero. La cantidad recogida se divide en tres partes: una para el sacerdote y las otras dos para cada uno de los bobos; éstos en el reparto, encuentran siempre una moneda impar que tiran al aire y pelean por recogerla; el que la consigue se lleva la perra del honor.

           

Terminada la misa se inician las danzas. Danzantes y bobos han salido de la iglesia, volviendo a entrar de nuevo, pero esta vez sin capa y acompañados de dulzainero y tamborilero, no ya de las mozas, que antaño, en igual número que los danzantes, interpretaban la letra, vistiendo el traje pinariego de serrana. Llegan al escenario por la vía sacra, precedidos por los bobos que abren el paso y guardan el orden. En número de ocho, los danzantes se colocan en dos filas de cuatro, mirándose. Los situados en las cuatro esquinas reciben el nombre de «guías» y el de «llaves» los que ocupan la parte central. En medio de un silencio total comienzan las danzas.

           

Al iniciarse la música la danza evoluciona: saltan, cambian de posición, se entrelazan, se agachan. Palo y palo: paloteo. Palo y tapadera: resonancia. Palo y castañuela: chasca. Danzas mágicas y milenarias. Guerreras y cristianas. Giros y ataques. Huidas y acosos. La música de cada danza se repite cuatro veces, y al finalizar, siempre acabando con vigor y en seco en la misma  posición inicial.           

Aparte de las letras, las danzas se diferencian entre sí, no sólo por el ritmo y los pasos sino por los diferentes objetos que utilizan. La primera danza se baila llevando palo, de acebo, en la mano derecha y castañuela en la izquierda. Desde la segunda a la octava, dos palos, uno en cada mano. Palo y cobertera, de encina, en las tres últimas. Todos ellos produciendo un sonido fuerte, seco y monorrítmico, armonizados por la gaita y tamboril que antes lo fueron de vihuela y violín.

           

San Leonardo demuestra su firme arraigo en la tradición, al haberla mantenido firme pese a tantas prohibiciones eclesiásticas y civiles como ha habido en la historia, entre ellas, la más tajante, la de Carlos III en el S. XVIII que prohibía bailar en el interior de los templos.

           

En los tiempos actuales las danzas han sido representadas en las propias festividades y en otros escenarios: en el Palacio Real de Madrid, ante el presidente de la República D. Niceto Alcalá Zamora, en 1932; ante el mismo Fernández de los Ríos en 1932, etc. y en acontecimientos tan significados como la Feria del Campo de Madrid, Simancas, y tantos otros lugares.

           

 

Fin de la fiesta de las Candelas: Las Comedias

 

Por la tarde, acto obligado de la fiesta, la representación de las comedias en escenificación teatral. Los aficionados del pueblo, convertidos en auténticos actores, interpretan alguna obra clásica de autores prestigiosos.

           

Es necesario traer al recuerdo la tradicional estampa de las tortas de chicharrones, el chorizo y la bota de vino que el público llevaba a las comedias y lo saboreaba en los entreactos. Tampoco hay que olvidar, dentro del marco de las costumbres, los exquisitos sobadillos elaborados artesanalmente para estos días.

 

 

SAN BLAS. (3 de febrero)

           

El día tres de febrero, al día siguiente de las Candelas, unida estrechamente a ellas, se celebra la fiesta de San Blas.

           

Obispo y santo, es el patrono de los males de garganta, cuyo poder se le otorga por el hecho milagroso que guarda la tradición de que, al ser llevado San Blas camino de la cárcel, una madre le presentó a su hijo que moría por habérsele atragantado una espina y el Santo le curó.

           

En el templo parroquial, los mismos actos que el día anterior. Terminadas las danzas, tiene lugar la procesión desde la iglesia hasta la ermita del Santo. Presiden el recorrido las imágenes de la Virgen del Rosario y la de San Blas, y ante ellas se sucede el baile típico de la jota serrana, mezcla de jota castellana, pasos peculiares de la comarca soriano-burgalesa y que se la conoce como la jota de San Blas, en la que participan de forma universal, sin importar sexo, edad y condición de cuantos asisten, bailando en todo momento de cara a las imágenes.

           

La participación de la soldadesca con sus mayordomos, preboste, capitán, alférez y sargento ya se ha perdido.

           

Llegados a la ermita se da a besar la reliquia de San Blas. Los innumerables fieles, muchos venidos de otros lugares, se acercan con fervor y recogimiento. Acabada la veneración se vuelve procesionalmente al templo y, dentro de él, se repite el baile, exclusivo para hombres, ante las imágenes, ahora con mayor viveza.

           

Por la tarde, formando parte de los usos y costumbres, las Autoridades invitan a danzantes, grupo de rondalla, participantes en las comedias, asociaciones culturales y vecinos, a tomar café y copa, reunión que se conoce  como «El Café de San Blas». En la plaza mayor, ya avanzada la tarde, se ofrece vino en las tazas de plata a cuantos se acerquen a degustarlo.

 

LOS CAPONES. (4 de febrero)

           

Se celebran el día cuatro. El hecho tradicional consistía en colgar de una cuerda, que cruzaba la carretera a nivel de la plaza mayor, un gallo con la cabeza hacia abajo. Aquel jinete que conseguía decapitarlo recibía el premio y los honores. Hoy en día las cucañas: Carreras de sacos, pucheros y cántaros con sorpresas y otros juegos, han sustituido aquel recuerdo.

 

 

SANTA ÁGUEDA. (5 de Febrero)

           

Festividad que se celebra el día cinco de febrero, en la que las mujeres ostentan el mando del pueblo representado por su alcaldesa.

 

 

SAN MARCOS. (25 de abril)

           

Conmemoración que se celebra el veinticinco de abril gozando de especial relevancia por la asistencia masiva de la población agrícola a los actos litúrgicos. Las evocaciones y letanías mayores en este día se elevan al santo evangelista para que cuide de las cosechas.

           

Coincidiendo con esta fecha, época en que los trigos, ya crecidos, ven formarse sus espigas, la antigua Roma celebraba las «Rubigalias», fiestas en honor del dios o la diosa Robigus, destinadas a preservar el trigo de la roña, «robigo», denominación que popularmente se conoce por «tizón».

           

Costumbre, de profundas raíces, era la de repartir caridad en este día. De mañana, recitando las letanías, los feligreses acudían a la Virgen de la Vega, donde se celebraba la misa. Ya por la tarde el pueblo se reunía en la explanada para merendar lo que cada uno había llevado, respirándose aires de romería. La caridad consistía en dar a cada uno de los asistentes pan y vino cuyo gasto correría a cargo del Ayuntamiento. Perdida tal fiesta, en estos últimos años ha vuelto a revivir. De emotivo podría clasificarse el momento en que los vecinos de San Leonardo y Arganza entrecruzan sus respectivos pendones, a la puerta de la ermita, como símbolo de confraternidad.

 

           

LA CRUZ DE MAYO. (Pingada del Mayo.1 de mayo)

Mayo, mes de la naturaleza exultante y del amor en que ritos ancestrales, en mayor o menor medida cristianizados, festejan este sentir popular destacando entre todos ellos la «pingada» de un buen ejemplar de pino, álamo o chopo denominado mayo. Mes que los celtas iniciaban  festejando a Beltaine y a Belenos.

           

Los etnólogos y simbólogos no dudan del origen pagano del mayo. La iglesia intentó suprimirlo, mas, donde prevaleció la tradición la religión lo asimiló cristianizándolo mediante festividades como es el caso de La Cruz de Mayo.

           
Algo trascendente deben tener estos rituales de la primavera cuando, data su origen más allá de 2.500 años en tierras, entonces, celtíberas y que han perdurado hasta nuestros días.

           

La tala del árbol escogido, un corpulento y esbelto pino albar, en el caso de San Leonardo, se lleva a cabo el último día del mes de abril, y se «pinga» en la plaza denominada de la Cuesta del Mayo en el día 1 de mayo, recuperada la tradición con los aires nuevos que trajo la democracia.

           

La misma tradición marca que los protagonistas de este ritual sean los quintos, lo que está acorde con cierto carácter iniciático tribal (ritual de paso) que tiene el mayo, donde se colocan en su parte más alta regalos o dinero, que han de intentar conseguir los mozos llamados a filas, lo cual no acontece actualmente.

 

 

TENTERENULO. (Mes de mayo)

          

 Durante el mes de mayo, todos los días, anunciando el mediodía, es costumbre, que se conserva, repicar «el tenterenulo» con las campanas de la iglesia en San Leonardo.

           

Tal costumbre responde a la creencia de que mediante su repiquete las tormentas se contenían, se disipaban o por lo menos se suavizaban, sin producir los temidos daños en el campo. Así mismo servía de orientación para aquellos que se encontraban en el campo, lejos del pueblo.

         

 La letra que cada pueblo adapta a este soniquete es variada. En San Leonardo dice así:

                       


Tenterenulo
tenteretú.
Más vale Dios
que todo tú.

LA MAGDALENA. (22 de julio)

           
La restauración de esta fiesta, que se celebra el 22 de julio, se remonta a las últimas décadas del s. XV. San Leonardo quedó arrasado por las llamas tres años sucesivos, hasta el punto de no quedar casas ni bienes. Por esta razón los vecinos buscan protección y deciden encomendarse a Santa María Magdalena para que les proteja de tal desdicha. Para ello Villa y Tierra hicieron un Voto «Escritura del Voto de la villa y su estado a Santa María Magdalena».

           

 En el cumplimiento de tal compromiso, San Leonardo, al llegar cada año el 22 de julio, conmemora esta festividad. «Y mandamos que este toro se corra la víspera de la Magdalena a la tarde y, ansi muerto, el día de la Magdalena, en mientras la procesión y misa, sea cocido y aderezado y, ansi cocido, y su pan y vino aparejado, en saliendo de la misa mayor, se ajunta la gente por la orden arriba indicado y den la sobredicha caridad con mucha crianza y limpieza, bendiciendo el prior la vianda y, a la postre, ansi mesmo haciendo gracias y dándoles la bendición.» (Caso de querer conocer completo el documento del voto a Santa María Magdalena les remito a la publicación: Rubio de la Iglesia. Carmelo: San Leonardo, Historia Cultura. Soria  1996.)

           

La Caldereta. Actualmente el cumplimiento del voto en el aspecto de la caridad, coincidiendo con el día de Santiago y como final de las fiestas, se lleva a cabo una comida de hermandad, que se la conoce por La Caldereta, en la Fuente del Tío Briones. Esta comida popular la ofrece el ayuntamiento a todos cuantos se acerquen y consiste en carne guisada, pan y vino.

 

 

SAN LEONARDO. (6 de noviembre)

           

Se celebra en este día la muerte de San Leonardo. Es el titular de la parroquia y da el nombre al pueblo. La devoción a este santo se debe a la presencia benedictina, procedente de Francia, en estas tierras. Este Santo, reconocido como redentor de cautivos, a él se encomiendan con devoción gran parte del mundo. (Más detalles sobre este tema en la publicación, antes citada)

 

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