banner inquietudes populares
InicioTradicionesLenguajeHistoriaOficiosFotografíasEnlacesAutorContacto

 

A Compostela. «Camino Castellano-Aragonés»

 Camino Soriano

 

 

Ya casi en el meridiano del Año Santo Compostelano o Jubilar, conmemoración que se la reconoce como la más antigua, también en estas tierras de Castilla está vivo el espíritu jacobeo.

            Estos meses transcurridos ya han dejado la impronta de vivencias y el entusiasmo unánime con un hecho tan universal. Se han dado charlas en colegios y asociaciones. Han pasado peregrinos y han podido constatar el arreglo del camino, la señalización, la simbología jacobea y, sobre todo, la calurosa acogida, muestra inequívoca de hospitalidad.

            En sintonía con la Asociación Soriana de Amigos del Camino de Santiago, de la que formamos parte, hemos dado fe de los recursos que emergen cuando la labor se hace en equipo. Y para constatar algunos datos hemos recorrido los pagos y cada día nos hemos visto compensados con nuevos hallazgos.

            Contamos con un itinerario o «camino jacobeo» por el que transitaron tantos peregrinos que acudían a Santiago, después de visitar Silos y recordemos el «camino soriano» que, procedente de la capital soriana, bordeaba los pinares para adentrarse en la comarca de Burgos a través de las Sierras de Lara. El reconocimiento, trascendencia, antigüedad, paso de culturas y personajes de la historia, intercambio de mercancías y un largo etcétera de este camino que la Asociación Soriana de Amigos del Camino de Santiago ha llamado «Castellano-Aragonés». Comienza en Gallur, transcurre por la N-234 y cuando llega a Soria se encamina hacia la provincia de Burgos.

 

 Itinerario camino soriano

 

 

 

            Con la denominación de camino «Castellano-Aragonés», a partir de Soria, le acompañará el subtítulo de Camino Soriano. La realidad de este Camino, además de recordarla, la respaldan los pueblos por donde pasa. Los propios vecinos de cada lugar nos han informado de su recorrido y nosotros lo hemos seguido a pie. Tal gentilicio de Soriano, recibe también el puente romano de Rabanera del Pinar y un sinnúmero de referencias, acontecimientos y transeúntes que discurrieron por este camino.  Pero dejemos que los hechos narren la historia y ésta avalará la certificación de su oficialidad.

 

            Iniciamos el recorrido con la orientación de la N-234. Atravesamos Valonsadero y, por caminos recuperados alcanzamos Pedrajas cuya parroquia tiene como titular a Santo Tomás Apóstol y la ermita de San Mateo. A poca distancia está Cidones. Junto con la parroquia dedicada a San Miguel Arcángel, cuenta con la ermita del  Santo Cristo de la Buena Muerte.

iglesia cidones

            Del Hospital de Cidones (siglo XV) nos habla Pérez Rioja en «Historia de Soria» y aparece también en El catastro del Marqués de la Ensenada (1749).

            Antonio Machado cita a Cidones en alguno de sus poemas cuando dice que la venta de Cidones está en la carretera que va de Soria a Burgos: ... Una mañana de los primeros días de octubre decidí visitar la fuente del Duero y tomé en Soria el coche de Burgos que había de llevarme hasta Cidones. Me acomodé en la delantera del mayoral y entre los viajeros: un indiano que tornaba de Méjico a su aldea natal, escondida en tierra de pinares, y un viajero campesino que venía de Barcelona donde embarcara a dos de sus hijos para el Plata.   ...Llegados a Cidones nos apeamos el campesino y yo, despidiéndonos del indiano, que continuaba su viaje en la diligencia hasta San Leonardo...

            Otro dato elocuente: «Soria contaba con dos hospitales. Uno, llamado de Santa Isabel, que estaba dedicado a la curación de enfermos pobres, tanto vecinos de la ciudad como forasteros. El otro, se utilizaba para  refugio de peregrinos que, después, continuaban hacia Cidones-San Leonardo, en busca del Camino de Santiago, en Burgos» (1)

            Seguimos a Villaverde del Monte. La Parroquia, bajo la advocación de San Pedro, Apóstol, tiene la ermita de la Virgen de la Asunción.

            Más adelante nos espera Herreros. La Asunción de Nuestra Señora, titular de la parroquia. Cuenta con las ermitas de San Andrés, Virgen de la Soledad y de San Roque.

 

            Hemos llegado a Abejar. El titular de la parroquia lo representa San Juan Bautista. Muy cercano al pueblo el Santuario de la Virgen del Camino. Cuenta la tradición, recogida en El Itinerario de Santa Teresa de Jesús, que esta Santa pasó la noche del 2 al 3 de junio de 1581 en este Santuario de la Virgen del Camino de Abejar. Teresa se encaminaba, procedente de Burgo de Osma a Soria, con motivo de la fundación del Convento de la Santísima Trinidad de Carmelitas Descalzas.

            Se confirma la existencia de un Hospital, llamado de San Sebastián.

            De la mano de Teófilo Portillo Capilla, Director del Archivo Diocesano del Obispado Osma-Soria, encontramos en la documentación de Abejar: Libros de Fundaciones, R. 2/18.- Libro de las reglas y ordenanzas del Sr. Santiago, Patrón de España, nuevamente instituido por todos los vecinos de esta Villa de Abejar. 1690-1791)

            Con la referencia R. 2/20. Libro de la Fundación de la Venerable Orden Tercera de Nuestro Padre San Francisco, hecha en esta villa de Abejar a primero día del mes de marzo de 1739 por los RR. PP. Fr. Bernardino de la Resurrección y Fr. Antonio de San Buenaventura, religiosos descalzos de la más estricta observancia, Misioneros Apostólicos de la provincia del Sr. San Pablo y moradores de la Sra. Santa Ana, sita en la villa de Baltanás.

            Con la referencia R. 2/27. Libro de tazmía, apeos, censos y libro del Hospital de la Parroquial de Abejar.   

       

            Seguimos adelante hasta el municipio de Cabrejas del Pinar. Tit. San Millán. Se constata la existencia de un Hospital. (2) En el capítulo: Datos, fechas muy interesantes, pág. 59 y 60, el autor dice... «Había un Hospital que está documentado al describir una casa de Manuel de Lázaro la cual lindaba al norte con calle Real, al sur el Hospital, a levante la muralla y al oeste liego. El Hospital tenía rentas de 3.140 reales al año. Servía, sobre todo, para recoger o dar posada a los pobres enfermos y peregrinos que transitaban por estas tierras. Se aplicaron a la fábrica de la iglesia los ingresos del Hospital, por esta causa y para la reedificación de la misma según se dice en la visita pastoral del año 1740. Razón que hace pensar que en esta fecha desapareció el Hospital aunque no se dice nada referente a su edificio». Muy cerca de la estación de ferrocarril y siguiendo la carretera nacional encontramos La Virgen de la Blanca, un Santuario de enorme belleza y que cuenta con un salón anexo que bien pudiera acoger a los peregrinos.

           

       Dejamos atrás la Virgen de la Blanca y, a través del pinar, después de pisar la Cruceja, vislumbramos Navaleno. Tít. San Esteban, Protomartir.

Dentro del pueblo una esbelta Cruz Caminera. Nuestro guía (3) dice: «En la parte superior de la portada de la iglesia, una hornacina en forma de concha renacentista rematada por una cruz, perteneciente a la Orden de Calatrava, donde pudiera estar situada la imagen de San Juan Bautista». Añade Pascual de cómo San Juan Bautista fuera el patrón de la Cruceja y de la Tablada y, al desaparecer la iglesia de estos despoblados, el altar se llevara a la iglesia de Navaleno. Continúa el autor del libro que la Casa del Escudo, anterior iglesia, al inaugurar la nueva, la referida Casa del Escudo pasó a ser la posada para los peregrinos, que procedentes de Soria, pasaban por la Cruceja y Navaleno para integrarse en el camino de Burgos a Santiago. Ya en el confín de Navaleno, pocos metros adelante, se levanta otra cruz Caminera, tan estilizada como la anterior.

            Y desde aquí, entre pinos, carretera a un lado y ferrocarril a otro, nos encontramos en San Leonardo, (Tit. San Leonardo, Abad) población, desde 1833 en la provincia de Soria, antes en la provincia de Burgos, pues desde 1594, hasta la fecha antes citada, perteneciera al Infantazgo de Covarrubias. Aquí nos documentamos en Carmelo Rubio (4):  Ya, en el siglo XII Alfonso VIII funda el Hospital de San Leonardo, formando parte de la amplia red de centros caritativos a lo largo del Camino de Santiago, ruta importante de comunicación.

            Monjes benitos, llegados de Francia, traen la devoción de este Santo, llamado Leonardo, y dan el nombre al Hospital y después al pueblo. En la piedra fundacional del castillo, perteneciente a Juan Manrique de Lara, en ambos extremos, aparecen dos vieiras, en bajo relieve, esculpidas con singular esmero y realismo, pues, no en vano, el citado Manrique de Lara ostentaba el cargo de Clavero de la Orden de Calatrava. En el interior de la iglesia, tanto en el altar mayor como en los colaterales, aparecen numerosas conchas de admirable ejecución.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

            Hay que continuar el camino y salimos de San Leonardo siguiendo las flechas y, entre pinos y robles, en suaves descensos, alcanzamos la provincia de Burgos en el término de Hontoria del Pinar. Vamos siguiendo el Camino Soriano y a corta distancia aparece un paraje llamado San Julián. Se trata de una finca de prado; la cruza un arroyuelo y la circunda una cerca de piedra. En el interior del vallado, muy cercanas al camino, las paredes de una pequeña iglesia románica y una Casa de Postas, esta última en buen estado y que fuera parada de las diligencias que hacían la línea regular de Soria a Burgos. Para ampliar conocimientos de esta zona es preciso hojear detenidamente la monografía tan interesante de Álvarez de Eulate (5).

            Casi en línea recta y a pocos kilómetros llegamos al pueblo de Aldea del Pinar. Sólidas casas de piedra, con un estilo tradicional pinariego. Por Aldea del Pinar, al estar en el camino de las diligencias Soria a Burgos, transitaban muchas gentes. En tiempo de la Carretería numerosos vecinos se dedicaron al transporte de mercancías, llegando con sus carretas a los más lejanos lugares de la península.

           

         

           Salimos de Aldea del Pinar y por el Camino Soriano dirigimos nuestros pasos hacia Rabanera del Pinar.  Al entrar en su término, de repente admiramos un puente romano, llamado  Puente Soriano y el empedrado de la calzada por el que se accede. Un dato importante nos aporta Wikipedia cuando dice que  con el siglo  XI se recuperaron nuevas comunicaciones y Rabanera incrementó el uso del Camino Soriano, vía que se realzó, con la apertura, en 1146, por el Conde Ramón Berenguer IV, de una ruta jacobea de Zaragoza a Santiago por Soria, Silos, San Pedro de Arlanza y Burgos.

            En la «Guía General de Correos, Postas y Caminos del Reino» de Francisco Xavier de Cabanes. 1830, menciona a Rabanera del Pinar como una de las etapas del camino de herradura desde Burgos a Soria, entre la Revilla y San Leonardo. Se ha de mencionar la base de una cruz caminera, de sillares, situada en la margen derecha del ramal que une la carretera general con el pueblo y la ermita románica de San Andrés junto a la N-234.

            Puente Soriano. Con este título aparece un artículo en la publicación de una revista, por cierto de un contenido muy interesante, que edita Rabanera del Pinar (6). El autor habla de los diferentes modelos de puentes. Entre los de arco rebajado, se halla el Puente Soriano y que reciben el nombre de «romanos» aunque se levanten en etapa más tardía y que no dejan de responder a un legado de Roma, pues su presencia en la Península superó los siete siglos.

            La Carta Itineraire d´Espagne (1838) señala que estos caminos en muchos tramos desaparecieron al ser ocupados por nuevas carreteras.

            Continúa Pérez Elvira que el puente a que nos referimos, el Soriano, fue ampliado durante el siglo XIX por el Camino Real, Burgos-Soria de 139 kilómetros de longitud. El recorrido, según el Itinerario descriptivo Militar de España de 1866, se iniciaba en la ciudad del Cid por el barrio de Cortes y continuaba por Carcedo de Burgos, Modubar de San Cebrián, de Villaespesa, Barbadillo del Mercado, La Revilla, La Gallega, Aldea del Pinar, Término de Hontoria del Pinar, San Leonardo, Navaleno, Cabrejas del Pinar, Abejar, Herreros, Villaverde, Cidones, Toledillo, Las Casas y llegada a Soria.

            En la revista «El Campanario» de Rabanera del Pinar, (7) año 2007 se hace alusión a que: «El Rey Alfonso VIII, el de la batalla de las Navas de Tolosa pasó por Rabanera el año 1170. Se casó en septiembre de aquel año con la reina Leonor, inglesa, hermana de Ricardo, Corazón de León. La boda se celebró en Tarazona, como narra la Crónica de Veinte Reyes. El día 17, desde Soria, se encaminaron hacia Burgos, pasando por el Camino Soriano y sus pueblos.

            Una referencia más al Camino Soriano la aporta el investigador Álvarez de Eulate cuando explica cómo este Camino enlazaba con el que pasaba por Hontoria, desde el Portillo Ancho a través de la Sierra, por el puente romano de Río Lobos (Puente Campanario). Avanzaba hacia Navas y Espejón (en cuyo término se explotaban minas de jaspe) para enlazar con la calzada de Clunia a Uxama. La conexión entre los dos caminos se hizo desde Aldea del Pinar a través de las Nieves. De Espejón y sus canteras de jaspe, proceden las columnas del Escorial. Del mismo lugar y, de jaspe también, las majestuosas columnas de la Capilla de Palafox o de la Inmaculada en la Santa Iglesia Catedral de El Burgo de Osma.

            De muy interesante se ha de valorar la información del escritor e investigador recién citado, al presentar a Pedro Izquierdo Gimeno, historiador, quien en la biografía de San Julián señala cómo el Rey Alfonso VIII se trasladó de Burgos a Ágreda para entrevistarse con el rey de Aragón. El monarca, además del sequito y su seguridad, le acompañaba un monje llamado Julián Prieto. En Ágreda, el día 21 de enero de 1186 se firmó un tratado regresando de nuevo hacia Burgos a través de la ruta del Camino Soriano.  

            Desde aquí a La Gallega. Una referencia datada en 1217 habla de la existencia del Hospital de San Miguel de los Gallegos. Así lo menciona J.C. Pérez Elvira en uno de los últimos estudios sobre Rabanera del Pinar. Añadir también que en el término de La Gallega se hallaba la Venta del Espino que contaba con caballerizas y en este lugar se hacía el cambio de mulas o caballos de las diligencias. Y, como un dato informativo, saber que la anchura del Camino Soriano era de 10,40 m.

 

            Después de admirar la iglesia, salimos de La Gallega y a poca distancia  se cruza la Nacional 234  para recorrer el camino pasando por el término de Pinilla de los Barruecos hasta Mamolar. Panoramas, de una belleza tan singular, que obligan a detenerse y observarles con profundo deleite. Lejanías inmensas; montañas que tienen nombre y extensos valles rodeados de manchas intensas de pinos, robles y sabinares y con un verde más amarillento pastizales y siembras. En Mamolar enlazamos con el Camino de la Lana que nos conducirá a Santo Domingo de Silos. Aquí la palabra enmudece. Un mundo de cultura y el merecido homenaje tanto a nuestra lengua castellana como al Monasterio benedictino de Santo Domingo de Silos por haber conservado los primeros balbuceos del romance castellano en sus Glosas Silenses. 

 

           

            Finalmente haceros partícipes del orgullo y entusiasmo demostrado por el acontecimiento jacobeo, de manera especial y comprensible, al paso por nuestras tierras. Día a día la participación aumenta. Niños de cursos infantiles, desde el colegio, hacen pequeños recorridos del Camino observando las señales amarillas y recibiendo de sus profesores enseñanzas sobre el mismo. De acuerdo con la edad, aumentan la distancia. Próximamente hay varias programaciones de jóvenes y adultos para andar algunas etapas. Juntos disfrutaremos y una verdad absoluta... Caminamos, luego existimos.

           

 

 

                                                                       Carmelo Rubio de la Iglesia

 

 

 

 

 

 

            Notas:

 

Accede a la galería para ver la imágenes de este artículo
 

 (1) J. A. Pérez Rioja y otros: «Historia de Soria» pp.372)

 (2) Francisco Oliva Medina: Cabrejas del Pinar en llamas. 2008

 (3) Pascual Peña Ortega: Navaleno: Historia de un Pueblo de pinares. 2005.

 (4) Carmelo Rubio de la Iglesia: San Leonardo: Historia y Cultura, 1996.

 (5) José María Álvarez de Eulate y Peñaranda: Hontoria del Pinar y sus aldeas: historia, economía y tradiciones. 2002

 (6) Juan Carlos Pérez Elvira: Puente Soriano. «El Campanario», Boletín de la Asociación Cultural Peñas Santanas.

                   Rabanera del Pinar. núm. 11. agosto 2008..

 (7) Op. cit: «El Campanario».Rabanera del Pinar. núm. 10

 

 

 

 

         

  

 

 

 

 

   

 

Web diseñada por Carlos Rubio Condado